


En casi todos los comportamientos humanos se manifiestan creencias que nada tienen que ver con la realidad y si con mitos que se van transmitiendo de generación en generación y se almacenan en el inconsciente y el consciente colectivo. A tal punto, que hasta llegan a dominar el comportamiento de las personas. Unos de los mitos más arraigados, son los que se relacionan con las relaciones sentimentales, que se han impuesto desde la niñez como verdades absolutas e incuestionables. Es entonces, cuando aquellos que ya mas adultos al palpar la realidad sufren y se frustran.
Pero ha llegado la hora de comenzar a cuestionar las generalizaciones con que se miden a la compañera o compañero que forman la pareja.
El amor eterno
Este mito indica que el amor auténtico debe ser invariable y definitivo. Asumir este concepto indicaría que muchas parejas que han roto su relación, deberían considerar que todo lo anterior fue mentira y que nunca hubo sentimiento verdadero.
El amor, como toda conducta humana, no es estático, pasivo y eterno, pero si requiere de cuidados y mantenimiento.
Como hecho dinámico evoluciona de la misma manera que lo hacen sus protagonistas.
El hecho de amar intensamente, no es garantía de constancia y permanencia.
La pareja insustituible
También llamado mito de la media naranja, sostiene que existe la pareja ideal, única e insustituible con quien se vivirían los mejores días. Lo cierto es, que nadie es igual a otro y cada uno es un ser único e irrepetible.
La realidad indica que pueden haber en la vida, varias parejas ideales, pero con la advertencia de que nada será igual, ni mejores ni peores, sólo diferentes.
La proyección de la película
El mito del auténtico amor es imaginar la existencia de una relación sublime y alejada de todo conflicto, sería como divinizar el amor alabando en exceso ese sentimiento.
En el amor inteligente se deben apreciar las luces y las sombras, los hechos positivos y negativos de la relación sin que signifique resignar insatisfacciones, ni sublimar lo bueno.
Las fotos, son instantáneas, mientras que proyectar la película de la relación, aportará enormes beneficios adicionales y hasta se podrá sopesar todo lo vivido.
El amor no lo puede todo
El mito de estar convencido de que el amor lo puede todo, significa en que mientras se esté enamorado no influirán en absoluto los conflictos ajenos o internos en la relación.
El amor es una de las mayores fuerzas que mueven al individuo, uno de los mejores incentivos, pero siendo realistas, en ocasiones también se encuentra con limitaciones y obstáculos que no se puede o no se quiere saltar.
Hay personas que se aman y eligen no estar juntas por diversas circunstancias personales que pesan demasiado en la relación. El amor no es un sentimiento inalterable y precintado que no pueda verse afectado por circunstancias de los que se aman.
Amor y enamoramiento
El mito del enamoramiento supone pensar que amor y enamoramiento son sinónimos y equivalentes, de modo que si uno deja de estar enamorado es que ya no ama. Es de las creencias más inmaduras, pues está más que demostrado que el enamoramiento es una fase previa al amor maduro, pero no un estado definitivo. La pasión puede reciclarse, renovarse y reinventarse a lo largo de la vida en pareja, sin caer en el error de ansiar experimentarla con la misma intensidad pasen los años que pasen.
La virginidad
El mito de la virginidad, que discriminadamente recae en el sexo femenino, consiste en considerar el cuerpo de la mujer como un objeto que se da o recibe.
Respetando cualquier tipo de creencia religiosa asociada a esta práctica de abstinencia sexual hasta contraer matrimonio, sí conviene aclarar que en la relación sexual no se entrega, sino que se comparte o intercambia, y no es necesario colocarse en un plano inferior para maximizar su valor.
La felicidad
El verdadero riesgo para la felicidad es creer en imposibles que esclavice a mitos y tabúes de por vida y de considerar que lo contrario sería incorrecto.