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El eterno Orgasmo...

Orgasmo.

Se ha escrito y comentado mucho sobre el orgasmo. Los puntos de vista pasan por casi todos los rubros, desde el puramente anecdótico hasta el científico, pasando por abordajes literarios, burlescos o plásticos.
Desde la ciencia, se lo define como el clímax del placer sexual. Previo al orgasmo, sube la concentración de la sangre en los genitales hasta un máximo, y durante el clímax se dan contracciones de los músculos de esta sección del cuerpo, en la cual se descarga la tensión sexual. Después tiene lugar una relajación de la región genital y en muchos casos, de todo el cuerpo. En el caso del hombre, se da la eyaculación durante el orgasmo.
Recientemente, el doctor Gert Holstege, de la Universidad de Groningen, en Holanda, efectuó un experimento en el que solicitó a los compañeros sexuales de doce mujeres, que estimularan sus clítoris hasta que estas lograran el orgasmo mientras estaban siendo controladas mediante un tomógrafo (PET).
Los resultados fueron que se anulaba casi todo el cerebro, especialmente en el lóbulo frontal que controlan las inhibiciones, la pena (vergüenza) y el juicio. También disminuía la actividad en la corteza frontal medial, aquella dedicada al juicio social y al razonamiento interpersonal.
También se produjeron una disminución en la actividad de la amígdala, que se relaciona con el miedo y la ansiedad.
Como conclusión, Holstege declaró enfáticamente: “En el momento del orgasmo, las mujeres no tienen reacciones emocionales”.

Otras consideraciones.

En el sentido fisiológico, el orgasmo es un proceso que tiene lugar en el sistema nervioso central y por lo tanto es algo simple separarlo de las otras funciones sexuales, como la eyaculación, la concepción o el salto ovario.
Las actividades en el cerebro durante el orgasmo tienen su origen en el sistema límbico con participación del hipotálamo y la amígdala.
Participan de la preparación del orgasmo varias sustancias neuronales, como los neurotransmisores, dopamina, noradrenalina y serotonina. También distintas hormonas, sobre todo andrógenos y péptidos opioides.
Durante el proceso puede darse el caso de que la actividad salte de un área del cerebro a otra. Esto puede explicar varias reacciones sexuales que a primera vista son paradójicas, como las que se dan en casos de dolor y miedo extremo, que pueden llegar a ser vividos de manera similar al orgasmo.
La capacidad de detección de dolor y la actividad del telencéfalo son reducidas de manera significante durante el orgasmo y su fase preliminar. Por eso, acciones dolorosas pueden ser sentidas como placenteras y estimulantes durante este proceso. Esta  prácticas son catalogadas con las siglas BDSM (a veces denominadas sadomasoquismo).

 

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